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Del periodismo ciudadano a la conversación colectiva
Carolina Gruffat
La semana pasada diversos blogs acompañaron el lanzamiento del primer proyecto de “periodismo ciudadano” en el país: Sosperiodista –como se dio en llamar a esta iniciativa cordobesa- es un nuevo diario digital que promueve la producción de artículos y fotos por parte de la gente común y periodistas amateurs. La propuesta se acompaña de una serie de sugerencias de estilo y un código de ética periodística que los usuarios tienen que suscribir para participar.
Cuando Dan Guilmor acuñó el término de “periodismo ciudadano” en su libro Nosotros, el medio: periodismo de base por la gente y para la gente, propuso pensar a este “nuevo periodismo” con la metáfora de una conversación colectiva, en lugar de una conferencia. En este sentido, otros ejemplos de periodismo vinculados a herramientas Web 2.0 resultan más significativos y apropiados para la idea de conversación. De la mano de estos, es posible ingresar en el territorio más vasto e incierto de los nuevos medios y sus modos producción y consumo asociados.
La idea de periodismo colaborativo, como superadora del periodismo en primera persona La Web 2.0 en los medios periodísticos fue uno de los principales temas que analizó Francis Pisani, en el marco del II Coloquio Internacional sobre La Sociedad de la Información en Perspectiva Comparada: Las Américas y Europa, que tuvo lugar la semana pasada en la Universidad de San Andrés. El periodista y actual colaborador de diarios como El País, de España, y Le Monde, de Francia, esbozó una definición de Web 2.0, destacando el hecho de que estas aplicaciones permite leer, escribir y configurar una red de comunicación a distintas escalas; y que su riqueza deriva de la inteligencia colectiva.
Veamos algunos ejemplos de estos nuevos medios y sus posibles usos sociales:
● Wikinoticias: donde los usuarios no sólo participan en la producción y edición de artículos sino también en la portada y últimas noticias, que son producto de la decisión colectiva. Con una interfaz y criterios de organización de la información familiar a los de la Wikipedia, este wiki de noticias puede leerse en español y otros idiomas.
● Graiglist.org: donde la producción colaborativa atañe a los avisos clasificados. Este caso torna evidente una de las principales características de la Web 2.0: el pasaje de las taxonomías a las folcksonomías, donde las clasificaciones son configuradas por los usuarios.
● You Tube, donde se ven más de 50 millones de videos por día y se cuelgan otros 50.000, que pueden ser comentados o enlazados a otras páginas por parte de los usuarios. Hace unas semanas, YouTube lanzó un servicio de canales centrados en lo más nuevo o lo más visto, a lo que se agrega la posibilidad de intercambiar listas de favoritos.
● del.icio.us, una plataforma basada en las folcksonomías, la catalogación colaborativa, y el intercambio de favoritos.
● digg.com o meneame.net, donde la primera plana de los artículos es producto de la votación colectiva y permanente de los usuarios.
El uso de la categoría de “periodismo ciudadano” ha derivado en un lugar común, que alberga proyectos y significados muy diversos. Sin embargo, hay una idea esbozada en el caso de Sosperiodista y que estas nuevas plataformas 2.0 realizan más cabalmente: que el periodismo ciudadano promueve la colaboración en la producción de noticias o -para decirlo en los términos de Pisani- la inteligencia colectiva. De su arquitectura abierta y participativa, es posible derivar una política que reconoce y valora la eficacia de las organizaciones en red.
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